Tiempos minimalistas

Gracias a los paseos por el bosque y a la lectura de «The more of less» por Joshua Becker, (uno de los representantes del minimalismo, cuyo minimalismo blog te recomiendo: www.becomingaminimalist.com.) decidí quitarme mi reloj de pulsera.

En su libro, Joshua recomienda que hagas este ejercicio de desapego: «Voy a vivir sin______________ por 29 días», rellenando el hueco con cualquier cosa. En mi caso yo elegí vivir sin reloj y puedo decir que ha sido una de las decisiones más acertadas de mi vida.

Me di cuenta paseando por el bosque. Calculaba y medía a todo momento el tiempo, sin dejarme fluir y vivir el presente. Es cierto que necesito en muchas ocasiones del día, ver qué hora es, y es por eso que ahora tengo varias alarmas que me ayudan a gestionar mi tiempo.

El hecho de vivir sin reloj me está ayudando mucho, estoy más relajada y paradójicamente me cunde más el tiempo. 

Te recomiendo que veas este vídeo de Mariano: https://www.youtube.com/watch?v=6hSLfsUAlhE

Y por supuesto este escrito de un gran escritor argentino:

Julio Cortázar

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

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